Cómo afrontar una lesión de escalada

Me gustaría empezar este artículo con una afirmación no muy científica pero si creo que acertada: Si escalamos nos vamos a lesionar.

Esta frase tan categórica, y muchos dirán que pesimista, no hace referencia al nivel lesivo de este deporte (que puede estar en la media con otros muchos) sino mas bien a que si escalamos con asiduidad, tarde o temprano seremos victimas de alguna que otra lesión y, en ese momento, será bueno estar preparado y saber como afrontarla.

El objetivo del artículo es ofrecer una serie de pautas a seguir que nos hagan más llevadera la lesión y nos ayuden a recuperarnos lo antes posible para poder volver a escalar a tope.

Reconocer una lesión:

Muchas veces sufrimos una lesión y nos cuesta parar. No escuchamos suficientemente a nuestro cuerpo y solo queremos seguir escalando a cualquier coste. Pues no, hay que saber cuando tenemos un problema y afrontarlo debidamente. Si vemos que hay algo que no va bien en nuestro cuerpo (por ejemplo, nos duele mucho una falange del dedo o el hombro te da tirones con algunos movimientos) lo más sensato es darnos un descanso para que el cuerpo pueda recuperar o, si el dolor persiste, visitar a un especialista.

Visita a un especialista:

Independientemente del tipo de lesión siempre conviene ponernos en manos de un especialista. En ocasiones este especialista será un médico y en otras un fisio, o ambos. Si la lesión es propia de escaladores, convendría consultar a un fisio especializado en nuestro colectivo.

Además, es recomendable que les consultemos que ejercicios podremos hacer para recuperarnos, pues podrán darnos pautas que ayuden a nuestra recuperación.

Reposo post-lesión:

En el primer punto hablábamos de dar un descanso a nuestro cuerpo si notábamos algo raro, en este caso nos referimos al reposo que debemos guardar después de que se ha reconocido que tenemos una lesión.

Este reposo, que variará en función de la lesión, nos alejará de la escalada para poder recuperarnos, pero puede ir acompañado de ejercicios de rehabilitación (reposo activo). Una rutina adecuada puede ayudar a una recuperación más rápida y efectiva que con simple inacticividad (ej: en el caso de un esguince de tobillo, realizaremos ejercicios que ayuden a esta parte del cuerpo a no perder la memoria gestual).

Por ultimo, en este punto me gustaría resaltar que tenemos que tener paciencia y que muchas veces conviene más pasar otra semana sin escalar que volver en malas condiciones y agravar la lesión.

Realizar otras actividades

No vamos a negar, que si nos gusta mucho la escalada y no podemos practicarla, vamos a tener “mono” de ella.

Una de las maneras mas efectivas de pasar esta ansiedad y no sumirnos en la tristeza, es sustituyendo temporalmente la escalada por otra practica deportiva. Si por ejemplo nos hemos lesionado una polea o tenemos una tendiditis, nada nos impedirá que nos vayamos a correr. Si en cambio nos hemos hecho un esguince con una caída, quizás podamos ir al gimnasio y realizar algunos ejercicios.

Realizar otras actividades tendrá tres beneficios principales:

  • Alejarnos mentalmente de la lesión
  • Calmar las ganas de escalar (al dar al cuerpo otra actividad física)
  • Mantenernos en forma para que cuando volvamos a escalar no hayamos perdido demasiado.

Si cuando caemos en la lesión estábamos entrenando, no esta todo perdido, pues existen otros deportes o tablas de ejercicios que trabajarán los mismos músculos que usamos en la escalada. Es cuestión de ponerle un poco de ganas y buscar aquello que mas beneficio nos pueda aportar, respetando nuestra lesión.

Vuelta a la escalada

Muy importante aquí es que cuando nuestro cuerpo este listo para volver a la escalada, lo hagamos de una manera progresiva, es decir, que no forcemos mas de la cuenta ni queramos hacer vías del máximo grado que teníamos antes la lesión. Más bien deberíamos empezar con ejercicios y vías sencillos (vuelta al quinto grado en muchos casos) para ir testando nuestro cuerpo y recuperar sensaciones. En caso de que estemos entrenando, podremos realizar sesiones pero con cargas menores a las habituales.

Si todo va bien, con esta fase iremos finalizando la recuperación hasta volver a rendir al maximo nivel y poder disfrutar de nuevo de la escalada.

Ejercicios preventivos

Una vez recuperados, conviene introducir en nuestra rutina ejercicios que ayuden a prevenir futuras lesiones. Esto se puede hacer fácilmente planificando un calentamiento a realizar antes de escalar en el que activemos nuestro organismo. Haremos énfasis en esta parte en aquellas partes del cuerpo que hayan sufrido lesiones anteriormente, es decir, si hemos sufrido por ejemplo una lesión de hombro, realizaremos ejercicios con una goma elástica trabajando la movilidad articular de esta zona así como su activación muscular.

Si queréis profundizar más en este punto os recomiendo el artículo de Jaime de la Puente, Medidas generales para prevenir lesiones en escalada, o el vídeo que pongo a continuación.

A modo de resumen y ya para acabar, recordemos lo mejor que podemos hacer cuando suframos una lesion:

– Escuchar a nuestro cuerpo, saber parar

– ‎Ponernos en manos de profesionales

– ‎Reposo activo

– Realizar otras actividades

– ‎Vuelta progresiva a la escalada

– ‎Realizar ejercicios para prevenir lesiones

Hasta aquí el artículo. Muchas gracias por leernos. Si tenéis cualquier duda o simplemente queréis dejar un comentario, lo podéis hacer un poco más abajo en esta página. Un saludo.

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